A la jefa le pareció que para ser mejores cuentistas deberíamos trabajar algo la poesía. Claro, como ella es novelista, cuentista, periodista, entrevistadora y poeta, entre otras muchas vertientes artísticas. Yo, en mi adolescencia, escribí algún poemilla, romances, que es lo más cuadriculado, lo más matemático, pero ahora mismo, que triunfa la poesía asonante y asimétrica, me encuentro fuera de toda rima.
Andaba en la cocina -intentando
encontrar algo de inspiración para el poema, como llevaba haciendo durante toda
la semana- delante de media docena de salchichas frescas, que pensaba pasar por
la sartén, cuando escuché una vocecilla, con un timbre parecido al de un
hamster -a mí una vez me pareció escuchar a un Roborowski- que decía:
—¡Eh, tú! el del cuchillo. ¿Qué
vas a hacer con nosotras?
Miré hacia todos los lados, con cara de berberecho nonato, hasta que reparé en la más grande de las
salchichas que se levantaba por uno de sus extremos, repitiendo:
—¿Que qué vas a hacer con nosotras, gafas? ¿No utilizarás el consabido método de achicharrarnos en la sartén, como hacen
la mayoría de tus paisanos?
Me aseguré de que nadie me viera y, atemorizado, como si estuviera hablando con un demonio de Tasmania apuntándome con una pistola, le
dije:
—Sí, es lo que pensaba hacer.
—Mira que sois anodinos en tu
tierra. Coge papel y lápiz y escucha con atención, ¡simple, que eres un simple!
—Empezaron a moverse las otras como lombrices hasta que se alinearon enfrente de mí,
rodeando a su mal educada compañera.
Pero antes de transcribir lo que
copié, quiero dejaros con la sintonía del televisivo programa "Con las
manos en la masa", muy popular en la España de los
ochenta, interpretada por Joaquín Sabina y Vainica Doble.
Una
cebolleta joven,
esa,
pocha tierna y transparente.
Májame ese diente de ajo
con esa ramita verde,
para luego.
Ahora toca nuestro turno.
Corta,
corta en trozos de a pulgada
y haznos danzar en la olla
patinando en la pochada,
con salero.
Unas patatas gallegas,
blancas,
mejor lisas y redondas,
no las cortes, rómpelas,
y que bailen con nosotras
sobre el fuego.
Aplica caldo hasta cubrir.
Sal,
azafrán, laurel, pimienta,
remuévelo con cariño
a fuego de no exagerar...

